La floración de los almendros del parque de la Quinta de los Molinos es uno de esos pequeños secretos que, gracias al boca a boca, se van popularizando, y que de alguna forma, el pasado domingo hizo que se congregase allí medio Madrid. Aún así, el lugar es lo suficientemente grande como para poder disfrutarlo en relativa tranquilidad... Muchos de los árboles han perdido ya las flores por efecto del viento huracanado que sopló durante la pasada semana, así como por el empuje de las nuevas hojas... pero las más fuertes aún disputan su lugar de honor en las ramas... El color rosado de los pétalos domina frente al verdor de los nuevos brotes... Y aunque poco tiene que ver con el espectáculo de la floración, esta enredadera vertebrándose sobre el tronco de un árbol también logró llamar mi atención... Y bueno, uno no necesita excusas para fotografiar la más bella y dulce de las flores del parque, mi hija Nerea, a la que por cierto, a sus recién estrenados diez meses, ya le pierden los árboles y las hojas... a quién habrá salido... :) Nota: Quiero dedicar estas fotos y mi más sincero cariño a todos aquellos que en estas fechas sufren el dolor y el vacio de la pérdida. Todos vamos o hemos ido en ese mismo tren. Al final, trás el frio invierno, la primavera siempre acaba abriendose camino, y así debe ser... |