Hace ya unos días que regresamos de tierras granadinas y aún resuena en nuestras mentes el torrente de acontecimientos y sensaciones acaecidas durante las tres jornadas que allí estuvimos.
Trás el pertinente viaje en coche Madrid-Granada, llegó el momento de conocer a José Miguel y los suyos. Y al final todo resultó más espontáneo y sencillo de lo que había imaginado.
La primera etapa de este maratoniano viaje consistía en un recorrido por Granada y acabar en el Albaicín, contemplando la famosa puesta de sol sobre la Alhambra desde el mirador de San Nicolás.

Tanto José Miguel como Mónica nos tratarón fenomenal. Un autentico placer escuchar sus explicaciones y sus recomendaciones sobre todo lo que Granada tiene que ofrecer (tapeo, etc…)

Durante un tramo del recorrido nos acompañarón sus hijos, y al final, también tuvimos el lujo de que nos acompañase el mismísimo padre de José Miguel, una persona excepcional, también viajero y gran conocedor de todos los detalles de un barrio tan apasionante como el Albaicín, con sus estrechas y empinadas calles y ese aroma a flamenco y arte que se respira en cuanto uno se acerca al Sacromonte.

El domingo lo dedicamos a visitar a la familia que tenemos en Maracena, y por la tarde, a un rápido recorrido por la Alhambra.

Baste decir que tras conocer previamente algunos de los santuarios del arte islámico como pueden ser las mezquitas y palacios del Cairo, Damasco, Jerusalem o Isfahan (Irán), puedo afirmar con algo de conocimiento de causa que la belleza y suntuosidad de la Alhambra no tiene parangón en el mundo árabe. Somos unos privilegiados por contar con un monumento de estas características en nuestro país.
En los próximos días publicaré sendas galerías de estas visitas turísticas para el disfrute general de las maravillas de Granada, un lugar donde regresar y disfrutar todas las veces que uno se lo pueda permiti¡r.
Y llegó el gran día…
El lunes habría de ser la jornada central de nuestro viaje, con mi padre como protagonista. En la agenda varios actos y conferencias en Iznalloz, así como una concurrida comida en el restaurante Los Arcos, ofrecida por la familia Vidal que, verdaderamente, cuidó de nosotros como si de nuestra propia familia se tratase.
Primera parada: el I.E.S Montes Orientales, el lugar donde Jose Miguel ejerce como profesor, y donde junto a otros compañeros, se “cocinó” buena parte del menú de esta ajetreada visita.
Al poco de llegar, la biblioteca ya estaba abarrotada para escuchar la primera de las conferencias del día.

La conferencia, titulada “Nosotros” (PDF – 165 KB), versó sobre los valores que deben dirigir la educación de los alumnos y la importancia de los valores que como acatuccitanos (así se denomina a los originarios de Iznalloz) les habrán de servir de base para construir un futuro mejor tanto para ellos como para la comarca.
Trás el emotivo encuentro con los alumnos del centro, y la entrega de unos regalos conmemorativos, Antonio Lucas, el director del centro nos acompañó en una visita de las instalaciones, en el cuál pudimos apreciar los medios de que disponen y la simpatía de todo el personal con que nos fuimos encontrando. Un detalle que nos gustó mucho es el nivel de integración y escolarización de la población de raza gitana del pueblo. Todo un reto que el instituto de Iznalloz parece estar logrando con resultados más que sobresalientes.

Trás este recorrido, los alumnos del curso de Jose Miguel realizaron una entrevista a mi padre para el próximo número del periódico del centro, en la que con bastante gracia trataron de ponerle en apuros. Al final la cosa quedó bastante simpática, aunque habrá que esperar a su publicación…

Trás el paso por el instituto, la siguiente cita era un comida semi-privada en el Restaurante Los Arcos con la familia Vidal, una familia con la que nos enraiza una profunda amistad surgida de los días de nuestros abuelos, y de las muchas andanzas que compartieron los hijos de ambos. A pesar de la distancia y el paso del tiempo, el cariño demostrado y el sentirse arropado por tanta gente de bien son sensaciones que dejan huella. De verdad, si alguna vez leeis este humilde artículo, GRACIAS POR TODO.
Una de las sorpresas de la comida es que se nos unió en la celebración el alcalde de Iznalloz, Mariano Jose Lorente. Reconozco que me chocó su juventud, y sobre todo, lo cercano que se mostró a todo el mundo. Incluso se dirigió a mi para comentarme que le había gustado mucho mi página web, y que él también era aficionado a la fotografía. De hecho estuvimos un rato hablando de modelos y precios de cámaras y objetivos (momento friki de la comida…).

Y llegó el momento de los regalos. Le hicieron entrega de un precioso marco, que a estas alturas alberga una foto de ese día. Por nuestra parte, ofrecimos a la familia Vidal una placa conmemorativa que reza:
“Con toda nuestra gratitud y afecto a la FAMILIA VIDAL, en mútuo homenaje a la noble amistad que nuestros padres nos legaron”.

Tambien durante la comida, Pablo Ramirez, profesor del centro y excelente pintor, con el que descubrí que comparto un montón de ideas, le regaló a mi padre una pareja de cuadros pintados por él mismo, inspirados en algunos pasajes del relato que se convirtió en la semilla de este reencuentro. Pablo, si alguna vez lees esto, que sepas que me debes una noche de juerga y flamenqueo en la zambras del Sacromonte. Yo por mi parte, si alguna vez te animas a ir a México, te compensaré con las mejores inmersiones que te puedas imaginar.

Una vez fuera del restaurante (eran ya más de las 6 de la tarde), la foto de grupo de rigor:

La penúltima parada del día era otra conferencia en el Hogar del Pensionista, donde acudieron multitud de personas que conocieron a mi abuelo y a mi padre allá por los años 50. La conferencia, titulada “Reencuentro” (PDF -142 KB) resultó muy emotiva, y he de reconocer que, a mi parecer, contiene algunos de los mejores pasajes que ha escrito mi padre nunca.

Trás la conferencia le llegó el turno a las sorpresas que tenía preparadas Jose Miguel y el reencuentro con la gente del pueblo sorprendentemente y después de tantos años, tenían muy presentes los recuerdos de mi abuelo y padre.
La persona que aparece en la fotografía, resultó ser un compañero de mi abuelo, que trás luchar en la Guerra Civil Española junto él, hubo de exiliarse a Francia, México y por fin Argentina, de donde solo recientemente había regresado al pueblo.

Por último y como gran sorpresa, José Miguel le presentó a mi padre el libro que han editado con el relato que dió pie a esta visita. Se trata de un esfuerzo inmenso por sacar adelante un precioso trabajo con imágenes de la época y actuales para su ilustración. El libro contiene un acertadísimo prólogo de José Miguel Baena, auténtico artífice de todo el proyecto; otro de Ignacio Triviño, profesor de informática del instituto, responsable entre otras cosas de la maquetación y el montaje: una gran persona (a estas alturas ya amigo), con el que comparto además afición por la fotografía (las fotos del Iznalloz actual, en el libro, son suyas) y los viajes. Por último, Mariano Lorente, el alcalde de Iznalloz también ha aportado otro precioso prólogo (como es posible que en Iznalloz todo el mundo escriba tan bien?). Pablo Ramirez aporta dos de sus dibujos , uno de ellos para la portada del libro, y que resultan ser los originales que previamente le habían regalado durante la comida.
De verdad, me quito el sombrero por este trabajo. Y lo hago por varios motivos: la calidad del resultado final, el cariño que se desprende de cada detalle del mismo, y sobre todo, la inmensa generosidad que han mostrado todos los participantes en el proyecto al aportar lo mejor de si mismos de forma desinteresada y por alguien a quién, en realidad, ni siquiera conocían en persona. No somos dignos.

Los participantes en el proyecto me han autorizado a publicarlo en esta web, así que aquí está, disponible para descargar en su totalidad: “Iznalloz 1957 - Recuerdos de una infancia” (PDF - 3401 KB).
Para finalizar la jornada, aun nos queda otro momento muy especial: una recepción en el Ayuntamiento por parte del alcalde. Definitivamente Mariano se ha volcado con el proyecto y no quiere despedirse de Federico sin que este visite la que es la casa de todos los acatuccitanos.

Durante la informal recepción en el propio despacho del alcalde, le hicimos entrega, como regalo, de una edición facsimil de las Constituciones Españolas, editada por el BOE. El alcalde, a su vez, le hizo entrega a mi padre del escudo de bronce del municipio.

Para finalizar la recepción, el alcalde le invitó a firmar en el libro de firmas del consistorio, algo que ciertamente le hizo una enorme ilusión.

En definitiva, un emotivo colofón para el que ha sido, en palabras de mi padre, uno de los días más felices de su vida. Uno de esos milagros que, gracias a personas sorprendentes que se dejan la piel cuando creen que algo merece la pena, se hacen realidad.
Finalmente, hasta el diario Ideal de Granada acabó haciéndose eco de los actos del pasado 2 de junio en Iznalloz (JPG - 293 KB).
Muchas gracias a Jose Miguel, Mónica, Ignacio, Pablo, Isabel, Manolo, el resto de la familia Vidal, Mariano y la corporación municipal, al director, Antonio Lucas, y los alumnos del instituto, a Paco “el Apañao” y los mayores del Hogar del Pensionista, y a tantos otros que seguro que olvido…
De verdad, muchas gracias Iznalloz.
Estamos deseando volver. |