Viajes, imágenes, palabras...Un proyecto personal de David Guerrero |
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Julio 27, 2005Sharm el-Sheikh
Aunque aún tengo pendiente acabar los webs del viaje a Irán y París, y debería centrarme en ello, la verdad es que en los últimos días y trás los atentados de Egipto, no deja de rondarme en la cabeza lo ocurrido en Sharm el-Sheikh. Me he dado cuenta que no tenía ninguna foto on-line de aquel viaje: el web del viaje a Egipto es un proyecto complejo que llevo años pensando acometer (casi un mes de viaje, multitud de templos, ruinas, museos, playas, desiertos, barcos, trenes, excursiones) y que seguro no empezaré hasta que disponga de muuuucho tiempo libre. Así que he pensado dedicar un post especial a este lugar maravilloso, reducto de tranquilidad, meca del buceo, y campamento base para una de las excursiones más bonitas que se puede plantear un viajero en Oriente Medio: la subida al Monte Sinaí. Para el que no conozca el lugar, a pocos kilómetros del puerto y ciudad antigua de Sharm, se encuentra Naama Bay, una playa preciosa, al calor de la cual han surgido, con relativa armonía, una infinidad de hoteles, restaurantes, cafes, tiendas, conformando una zona turística única, donde, a diferencia del resto de enclaves turísticos del país, predomina el encanto y la tranquilidad. Es en Naama Bay donde más fuerte han actuado los terroristas, atacando dos de los hoteles más populares de la localidad: el Gazhala Gardens (sede de Sinai Divers) y el Movenpick (donde estuvimos alojados nosotros).
Una de las diferencia de Sharm comparado con el resto de Egipto es que existe la vida nocturna, y es por la noche, con la bajada de la temperatura, cuando los cafés llenan el ambiente con los aromas de las narguilas (pipas de agua) y ecos de música, como la que servía de banda sonora a esta foto.
Pero sin duda, la experiencia definitiva en Sharm (buceo aparte) es la subida nocturna al Monte Sinaí (durante el día es imposible debido a las altas temperaturas), justo a tiempo de ver amanecer en una de las cumbres más famosas del mundo (según la Biblia, Dios entregó a Moisés las tablas de los 10 Mandamientos en este lugar). La sensación de ver aparecer la luz del sol, en forma de radiación multicolor a lo largo de todo el horizonte es inolvidable.
Y es trás amanecer y emprender el descenso, cuando se puede observar (el ascenso se hace en práctica penumbra) la belleza de esta montaña sagrada en toda su plenitud. En nuestro caso, tuvimos la suerte de compartir ascensión con gente de la que acabamos haciéndonos amigos, y con los que en algún caso, aún seguimos en contacto.
El descenso aún guarda una última sorpresa: el Monasterio de Santa Catalina, el más antiguo del mundo, junto al que la noche anterior comenzamos la ascensión sin apenas poder intuirlo, se muestra majestuoso en su enclave entre montañas. En su interior, además de una magnífica iglesia ortodoxa, alberga la que la tradición afirma es la zarza ardiente ante la cuál Dios ordenó a Moises volver a Egipto a por su pueblo y guiarle hasta la tierra prometida. Sin duda, un destino muy interesante. Desde aquí animo a todo el que lea esto, se plantee un viaje a Egipto, al Nilo, al Mar Rojo, al corazón de Sinaí, porque seguro que, como nosotros, volverá con mucho más de lo que llevó (y no me refiero al tamaño del equipaje). Escrito por David el Julio 27, 2005 06:09 PM en Reflexiones , Viajes y Lugares . |
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